Un rincón maravilloso con unas vistas de ensueño. Julia, Stefan y los niños son encantadores. Una acogida muy cordial, todo muy sencillo. A pesar del trabajo en la granja y de tener cuatro hijos, siempre están dispuestos a escuchar a sus huéspedes.
Hay dos aseos, agua y también electricidad, si se necesita. No hay servicio de recogida de basura, así que hay que tenerlo en cuenta, sobre todo si se queda más de una noche.