Rodeados del aroma del saúco y el canto de los ruiseñores. ¿Qué más se puede pedir para dormir en plena naturaleza? Nadine y Alex son unos anfitriones muy amables y nada complicados; ha sido un auténtico placer, no, más bien un enriquecimiento, haber podido conocerlos.
Nadine nos recibió con una cálida bienvenida desde el primer momento. Nos dejó elegir un sitio y echar un vistazo con toda tranquilidad. Nos gustó mucho y sin duda volveríamos. ☺️