Uno de los lugares más bonitos de nuestro viaje. Tan cerca del mar, super espacioso, con acceso directo a la playa y unos anfitriones tan encantadores. Nos dieron un cuenco de fuego con leña por la noche para que incluso pudiéramos hacer una hoguera en el acantilado. Pura relajación, incluso en otoño :) ¡Sin duda volveremos!