Tuvimos el privilegio de ser los primeros campistas en el campo y estuvimos muy a gusto. la familia es muy acogedora y complaciente. cuando hubo tormenta, nos permitieron refugiarnos bajo el tejado si lo solicitábamos. nos regalaron peras y nos permitieron servirnos nosotros mismos de las matas de tomates, lo que fue muy agradable. volveremos sin duda, ¡una recomendación absoluta!