Fue sencillamente fantástico. Nos acogieron con gran hospitalidad. Simplemente no faltaba nada y los deseos espontáneos se cumplieron incluso antes de ser expresados (muchas gracias de nuevo por parte de nuestros hijos mayores). La propiedad está dirigida con mucha pasión, lo que se refleja en muchos detalles. Otro punto a destacar es la tienda de dulces de la granja, donde se pueden encontrar muchas delicias de la región. Sin duda, no será nuestra última visita. ¡5 estrellas! ¡¡¡Lo mejor!!!