Hemos disfrutado de una escapada estupenda en plena naturaleza, con amplias vistas a los campos y prados. El canto de los grillos, el gorjeo de los pájaros y el canto de los gallos nos han permitido olvidarnos rápidamente de la vida urbana. Nicole y Alex son unos anfitriones muy amables y serviciales. ¡Un punto de partida ideal para hacer rutas en bicicleta! Volveremos encantados 🙂