Una parcela muy bonita en un prado, muy tranquila, con electricidad y agua. La anfitriona es muy amable y servicial; muy recomendable si no se necesita nada más.
Un lugar precioso y tranquilo con unos anfitriones muy acogedores. Los huevos frescos de sus propias gallinas y las estupendas recomendaciones de la anfitriona para hacer excursiones hicieron que nuestra estancia fuera perfecta. Naturaleza en estado puro y auténtica hospitalidad: ¡volveremos encantados!
¡Unos anfitriones muy simpáticos, sencillos y serviciales! ¡Un lugar precioso y tranquilo con unas vistas fantásticas! ¡Gracias por dejarnos quedarnos con vosotros! Un saludo, Moni y Sepp