Mucho espacio y amplitud. Una anfitriona muy amable. Rietberg, muy cerca, cuenta con un casco antiguo que merece la pena visitar, con muchas casas de entramado de madera y una gran oferta gastronómica: restaurantes, heladerías, cafeterías, etc. El prado está un poco irregular.
En el prado de Michi pasé un fin de semana agradable, tranquilo y relajado.
Los ruidos de las obras de la casa eran muy leves y no me molestaron en absoluto.
Mucho espacio en un gran prado con una hermosa vista del campo y amables anfitriones. ¿Qué más se puede pedir? Incluso los conejos vinieron justo antes de Pascua y el sol brillaba esta mañana. Ha sido estupendo. Gracias por dejarnos estar allí.
Michi es una anfitriona muy agradable. El prado es enorme y está muy bien situado. Nos permitieron estar donde quisimos. Si te gusta la tranquilidad, allí estás en muy buenas manos. Lo recomiendo absolutamente.