Anfitriones muy amables, incluso había algo para comer por la noche. Espontáneo que alguien pudo llegar. Las ovejas eran muy monas, podías darles de comer tú mismo. Genial para los niños. Definitivamente volveríamos otra vez.
Estuvimos en el prado con las ovejas. Todo era como se describía. Katrin y Johannes son unos anfitriones muy amables. Te hacen sentir bienvenido. Se puede ir en bicicleta por la zona y disfrutar de la naturaleza. ¡Todo fue estupendo! 5*