Si buscas un prado lleno de ranúnculos, un idílico pueblo, unos anfitriones encantadores y naturaleza en estado puro, aquí, en este precioso rincón del mundo, lo encontrarás. Pasé dos días muy relajantes con mi perrita. Los alrededores son ideales para hacer excursiones cortas o largas. Volveré encantada ;-)
Los anfitriones son muy agradables, incluido el perro de la granja, y el prado también es estupendo y muy grande. Preciosas vistas y estás solo. Un búho pasó volando por la noche. Naturaleza en estado puro.
Me encantaría volver. :)