Maravilloso lugar para bajar y desconectar.
Grandes anfitriones con muy buena comunicación y deliciosos huevos para el desayuno :)
En definitiva, lo recomiendo de verdad, ¡gracias por todo!
Nos volveremos a ver cuando vuelva la cigüeña.
Angela y su marido nos acogieron con poca antelación. Nos dieron leña y huevos de gallina frescos. Estábamos solos en un prado precioso, había un retrete en el granero y un cielo estrellado fantástico.
Unos anfitriones muy agradables.
Muchas gracias. :)