Fue sencillamente maravilloso. Nos dieron una bienvenida muy amable. La ubicación es preciosa y ofrece grandes oportunidades para practicar senderismo y ciclismo electrónico. Los pajaritos pían sin cesar y hacen honor al nombre Spatzenhof. Enfrente pastaban unos terneritos que nos saludaron curiosos a nuestra llegada. Y lo mejor llegó a la mañana siguiente: la anfitriona llamó a la puerta con huevos recién puestos y el periódico del día. Recomendamos sin reservas este lugar y a estos anfitriones tan abiertos.
Silke y su marido son muy amables y sin complicaciones.
El lugar fue dejado inmaculado. Absolutamente recomendable y siempre bienvenido de nuevo.
Saludos cordiales y muchas gracias 🌸
¡Que se diviertan en sus futuros viajes!