Un hermoso lugar donde liebres y erizos pueden darse las buenas noches. Sólo estuvimos aquí una noche, pero la paz y la tranquilidad son muy relajantes. A la vuelta de la esquina (5 minutos en coche) se encuentra el hermoso Pietzmoor donde se puede ir a dar paseos maravillosos. Nos encantaría volver.
Anfitriones cálidos, corteses y serviciales. Maravillosa vista de los campos, entorno muy tranquilo. Muchas gracias a Anne y a su madre por este encantador alojamiento, Sylvia.
Unos anfitriones maravillosos, amables y corteses. Me sentí muy bien acogido. La vista sobre los campos hacia el bosque es maravillosa y por la noche incluso pasaron 4 jabalíes.