Un pequeño campo asombroso junto a una granja, que actualmente está siendo renovada. La conservación del patrimonio del edificio era bastante interesante de ver. El anfitrión es muy simpático y hablaba mucho de su casa, lo que me gustó mucho. Hay muchos pájaros en la zona, que te despiertan por la mañana con la sensación de estar por fin en la naturaleza. En general, muy contento con el lugar y me gustaría volver a visitar en unos años para ver las mejoras del edificio.
Era nuestra segunda vez en este idílico lugar y realmente disfrutamos de la paz y la tranquilidad.
El contacto con Henrik fue sencillo y muy amable. Muchas gracias.