Pasamos dos noches con nuestra T4 en este lugar realmente precioso. El pequeño arroyo fue lo mejor de todo y podíamos oír el murmullo del agua incluso desde la cama. :) También se podía bañarse en el arroyo.
Britta se esforzó mucho y nos sentimos muy a gusto.
Para llegar había que atravesar su finca, que en algunas partes es un poco accidentada y está cubierta de vegetación. A nosotros nos pareció genial, pero los vehículos grandes podrían tener problemas.
En los pueblos de los alrededores había pequeñas tiendas de productos agrícolas, y no muy lejos de la finca pastaban vacas de las Highlands, lo que nos endulzó la estancia.
Nos encantaría volver. <3