
Inglés, Alemán
Desde luego, no soy una trotamundos, a lo sumo en mis sueños. Llevamos casi 10 años conduciendo nuestra LT 28, del año 1984 (igual que yo). Es mi joya más preciada y mi pequeño remanso de independencia, o la casita de fin de semana perfecta con ruedas, o la posibilidad de poder echar la siesta en cualquier sitio. Para mí, Brandeburgo es el destino de viaje perfecto. Con los niños (dos, uno de casi diez años y otro de menos de un año), lo único que suelo necesitar es un parque infantil y otros niños. Cuando viajo, lo que me importa es disfrutar del camino. Conducir la furgoneta antigua es agotador. Por eso prefiero conducir solo entre 4 y 6 horas y luego aparcar en algún sitio bonito y seguro, a ser posible comer algo caliente y estar con los niños, bañarnos, leerles un cuento, acostarnos temprano y seguir viaje. La mayoría de las veces viajamos también con Stefan, que conduce la furgoneta de forma increíble.
Valoración
5.0 (1)
Todo bien