Un lugar súper relajante y realmente muy tranquilo; se dejó ver un zorro curioso y, poco después, un halcón muy de cerca. Por la noche, junto a la hoguera, se podían ver búhos en los árboles y, a la mañana siguiente, apareció una pareja de faisanes; me gustó mucho. Por desgracia, el prado estaba lleno de garrapatas, pero eso es algo que hay que aceptar si no se quiere acampar en la zona pavimentada. ¡He tenido una estancia muy relajante y volveré encantada!