Nos sentimos muy a gusto con Johanna y Martin. Aparcamos nuestra autocaravana de 7,5 m en una pradera entre los pastos, en una zona autosuficiente. Ovejas, vacas, caballos, gallinas y perros en libertad, un gato muy simpático, de vez en cuando pasaba volando una garza, por la mañana salía el sol por un lado de la autocaravana y por la tarde se ponía por el otro, las amplias vistas… casi cursi. Incluso nos proporcionaron una valla móvil para nuestro perro. Desde la granja (aquí se trabaja, pero desde atrás no se nota nada, solo cuando alguien pasa para dar de comer) se puede dar un gran paseo con el perro, montar en bicicleta, salir a correr… Últimamente echábamos de menos este tipo de acampada, totalmente relajada. ¡VOLVEREMOS! Gracias por dos días de relax😃