Recomendamos sin reservas alojarse con Marco y Mike: son unos anfitriones muy cordiales, atentos y serviciales, y el lugar es un oasis de paz y una fuente de energía. Es muy agradable estar tan cerca de la naturaleza; faisanes, ranas, garzas reales y búhos de bosque son solo algunos de los animales que nos rodean.
El Jadebusen, muy cerca, ofrece preciosas puestas de sol, marismas y marismas salinas. En los alrededores hay mucho por descubrir, como el puerto de Varel o la piscina natural al aire libre de Zetel, por ejemplo. Alargamos nuestra estancia de forma espontánea y nos encantaría volver una y otra vez.
Un lugar idílico donde la liebre y el faisán se dan las «buenas noches». Con amplias vistas sobre los prados. ¡Unos anfitriones muy simpáticos y serviciales! Nos hemos sentido muy a gusto.